martes, 1 de febrero de 2011

UN PARAGUAS...

El día que yo nací, llovía, llovía con fuerza. En el rostro de mi padre también llovía.

Los días de lluvia me confortaban, pero yo lloraba.

Mi abuela me contó que las gotas de lluvia eran lágrimas de ángeles, que lloraban las penas de la humanidad. No comprendí su significado, ni de dónde venían los <<ángeles>>, pero los días de lluvia, yo también lloraba.

Mi padre me compró un gran paraguas, y me dijo que los días de lluvia no llorará, que las gotas no lo traspasaban. Lo que no sabía mi padre, era que cada gota traspasaba mi corazón e inundaba mi alma; y que contra los sentimientos, no hay paraguas.

Con el pasó del tiempo comprendí, que cada vez que los ángeles del cielo lloraban, algo malo se avecinaba, y yo lloraba.

Mi abuela, no se equivocaba.


Post Scriptum: Gracias a mis seguidores, me animais mucho. Podeis dejar vuestros comentarios, estoy abierta a todo, menos a la mala educación e injusticias. Un abrazo a todos!! Me reitero, gracias por leerme.

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